Evaluación del año literario
Escrito por Luis Riffo en el Mercurio de Valparaíso (28/12/2006):
Del año que se va siempre quedan algunas páginas inolvidables. Paul Auster y su novela "Brooklyn Follies" trajeron un respiro de tolerancia y resistencia desde el centro mismo de una paranoia agresiva que quiere inventar un mundo en blanco y negro, como una película del oeste que pretende reinstalar el estigma de los buenos y los malos a nivel planetario.
Las crónicas de Gonzalo León reunidas en "Punga" fueron el aire fresco de las novedades editoriales nacionales de este año, con su ironía certera y unos dardos que se clavan en el corazón del Chile profundo, ese que está a la vuelta de la esquina haciendo señas que nadie quiere ver.
Un hito doloroso fue la partida de Gonzalo Millán, después de varios meses en que el poeta enfrentó su enfermedad sin aspavientos, prosiguiendo su diálogo con una muerte ahora más real que nunca, pero con la que siempre conversó desde sus primeros poemas. Hay en su poesía un afán que juega con el deseo de desaparecer detrás de sus palabras, pero con ese mismo gesto fue capaz de dibujar con una lucidez implacable los detalles de una experiencia personal que ha terminado convirtiéndose en nuestro más fiel espejo. Ahí están el alfa y el omega de una vida que buscaba develar su rostro oculto: "Relación personal" y "Autorretrato de memoria".
Del año que se va siempre quedan algunas páginas inolvidables. Paul Auster y su novela "Brooklyn Follies" trajeron un respiro de tolerancia y resistencia desde el centro mismo de una paranoia agresiva que quiere inventar un mundo en blanco y negro, como una película del oeste que pretende reinstalar el estigma de los buenos y los malos a nivel planetario.
Las crónicas de Gonzalo León reunidas en "Punga" fueron el aire fresco de las novedades editoriales nacionales de este año, con su ironía certera y unos dardos que se clavan en el corazón del Chile profundo, ese que está a la vuelta de la esquina haciendo señas que nadie quiere ver.
Un hito doloroso fue la partida de Gonzalo Millán, después de varios meses en que el poeta enfrentó su enfermedad sin aspavientos, prosiguiendo su diálogo con una muerte ahora más real que nunca, pero con la que siempre conversó desde sus primeros poemas. Hay en su poesía un afán que juega con el deseo de desaparecer detrás de sus palabras, pero con ese mismo gesto fue capaz de dibujar con una lucidez implacable los detalles de una experiencia personal que ha terminado convirtiéndose en nuestro más fiel espejo. Ahí están el alfa y el omega de una vida que buscaba develar su rostro oculto: "Relación personal" y "Autorretrato de memoria".

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