Críticas a Punga

Aquí se encuentra reunida las críticas de este libro publicado por Ediciones La Calabaza del Diablo, a mediados del 2006.

Thursday, September 14, 2006

Mi crisis de paniko.cl




Escrito por Antonio Díaz

Conocí a Gonzalo León hace un año más o menos. Esa tarde íbamos caminando por un parque hacia La Perrera. Iba a ser la primera sesión de un taller literario en Balmaceda 1215. ¿La misión? Escribir una crónica sobre el primo dark de Longueira quien iba a sacarle sangre con sida al ex dealer de Spiniak para pintar un cuadro. Sí, lindo, muy lindo.
La actividad salió bien, salvo por una compañera del taller que se desmayó al ver sangre; cada alumno leyó la clase siguiente su crónica y León escribió para la LND sobre el episodio. Leí el relato y me reí bastante, pero también llegué a la conclusión de que León debería ser catalogado como el creador de las pungacrónicas. Porque la palabra punga describía bastante bien sus crónicas. Algo que se vendría a confirmar una año después cuando León sacó justamente Punga (editorial Calabaza del diablo), donde reúne sus mejores crónicas publicadas en la sección A sangre fría de La Nación Domingo. Desde un paseo por la Legua; la historia de una amiga que va a abortar a su casa; León probando viagra para luego pasar una noche con prostitutas de la tercera edad; y un deslenguado paseo por el Parlamento que le trajo un mes de suspensión en el diario.
Eso bastaría para pensar que León es el "Daniel el travieso" de las crónicas nacionales, aunque pecaría de impreciso. De hecho, visita a su madre con frecuencia y se ha "domesticado" desde que anda con su chica trotskista-bisexual-deportista. Y tal como sale mencionado en Punga: "como su madre siempre quiso, ya no se masturba".
Todo un logro.
Cambio de escena:
Jueves. Afuera llueve. Estamos en el café de Balmaceda 1215. León engulle un sándwich de queso caliente que alterna con sorbos a un té y me mira a través de sus gruesos lentes tipo poto de botella. Comienza la ronda de preguntas.
- ¿Qué me puedes contar de León, el personaje que ocupas en tus crónicas?
Salió el 2001 en un libro que se llama Orden y Paria (Calabaza del diablo). Era una novela trabajada en base a episodios. Y ahí hay un narrador que se hace llamar León.
Igual lo había ocupado en una crónica años atrás, creo. Antes tenía un sobrenombre: Alejandro Soria, como por miedo. Ocupaba nombres de los detenidos desaparecidos.
- Pero el personaje León es como Henry Chinaski para Bukowski...
No. A mí me interesó Bukowski en un inició. Pero Bukowski ocupa un alter ego y yo no uso un alter ego. Yo uso una construcción literaria de Gonzalo León. La podría asimilar a lo que hace Pedro Lemebel en sus crónicas. Si solamente haces un análisis de cómo se llama él -la persona-, Pedro Mardones Lemebel; el escritor, se llama Pedro Lemebel o sea más corto; y el compadre que le pasan todas las cosas le dicen nada más que Pedro.
En mi caso hay muy poco de Gonzalo León, me dicen León. Esa persona es una construcción porque es deliberado. Uno le presta a ese personaje el nombre. No al revés. Yo le presto el nombre a este León y él es más desubicado, despistado, mucho más sórdido que la persona.
- ¿Qué significa la calle para Gonzalo León? Porque ahí ocurren todas sus historias…
En un principio fue algo negativo, porque a mí me atropelló en la calle un taxi cuando era chico. En esa época, post-Golpe, para mí la calle es el pasaje dónde vivía. En Viña. Me pasaba a buscar una liebre. Eso era mi calle, mi realidad.
Pero en la calle uno ve historias. Hay que saber determinar cuándo hay una buena historia y cuándo no. En el sentido de que más que la cultura urbana, es la gente que vive lo que me importa.
Y ahí hay una diferencia entre esta crónica más tradicionalista en Chile. Como para Roberto Merino que lo importante es la historia de la calle. Que por esta calle transito esta persona.
- O como Joaquín Edwards Bello...
Claro ahí hablan de lo que pasó, haciendo historia urbana. Pero a mí me interesa cachar lo que está pasando ahora.
- Mi vieja da por sentado de que todo lo que escribes en A Sangre Fría es verdad. Por ejemplo, hay una crónica en que sale que tomas cervezas con Alejandro Zambra, pero una vez me contaste que nunca estuviste con él.
Lo que me interesa es el punto de vista de la crónica. La crónica es un pretexto ideal para decir cosas. Para empezarte a posicionar.
- Como Lemebel, volviendo al ejemplo.
Ajá. Mucha gente está pendiente de lo que escribo. Sólo porque sale en un medio. Onda: con qué va a salir ahora este tipo.
Cuando digo que estuve con Zambra y es mentira, en el fondo es contestarle algo que me había dicho y que se me quedó atragantado. Y él me mandó a decir un recado con otra persona. Y yo le dije algo así como: "Zambra me llevó a la alta cultura, yo lo voy a llevar a la baja cultura".
- Mmmm, demás. En tus crónicas siempre hay un hincapié en el sexo y con algunos temas medio tabú para Chile.
Lo que pasa es que acá la gente nunca habla de sexo. Como que es para tenerlo en su espacio privado y que si se cuenta es de mal gusto.
- Como Chile es un país muy pacato en ese sentido...
Sí. Por ejemplo, hay gente que lee mi libro y ven las partes en que hay sexo y me preguntan: ¡cómo cresta La Nación publicó esto en su tiempo!
Cuidado: León suelto
Hace poco menos de un año Gonzalo León salió en la Revista de Libros del Mercurio. Era una nota corta y salía que era el Nicolás López de la narrativa chilena (lo que sea que eso signifique). Pensándolo bien, León es como Perrosky para la narrativa nacional: un tipo piola que se para en la escena, mira todo lo que pasa, anota en su libreta y, luego, llega a su casa donde traspasa todo y lo convierte en una crónica. El resto del tiempo se lo pasa entre su chica y un curso de crónica que imparte en Balmaceda 1215. Ahí hace a sus alumnos leer desde Retratos de Truman Capote, El Crack Up de F.Scott Fitzgerald y Hanif Kureishi a quien León pone como el autor de uno de sus cinco mejores libros.
"De Hanif Kureishi me gusta más Soñar y Contar, una suerte de ensayo", dice.
- Pero eso es más una autobiografía que crónicas juntas...
Cuando uno trabaja con la crónica al reunirla en un formato más grande, ese se puede transformar en una autobiografía. Si es que se cumple con los requisitos de la crónica que es que el protagonista sea la misma persona que lo cuenta. Por eso hay una diferencia de la crónica tradicionalista que se hace en Chile. Como: Merino, Edwards Bello, incluso Rafael Gumucio.
Y me parece que Lemebel sigue siendo un buen ejemplo, tipo "mi personaje es la loca, comunista, pobre". O sea yo soy mi narrador y mi protagonista y por eso que resultó tan fuerte el posicionamiento de Lemebel. Me identifico más con ese posicionamiento que con el de Merino que habla de Rodrigo Lira o que habla de tal persona.
- Varias veces mencionas La Conjura de los Necios de John Kennedy Toole, ¿Qué tanto te influenció?
La Conjura me sirvió para darme cuenta de que cuando uno cuenta cosas trágicas de uno. Simplemente hay humor. Puede haber más humor, delirio que cuando uno deliberadamente intenta ser gracioso. Yo antes forzaba para que fuera cómico. Lo más cómico puede ser una tragedia. Lo importa es cómo lo narras. Yo pensaba en una época que las cosas graciosas pueden ser graciosas. Las trágicas no pueden ser graciosas.
- Hablando de necios y conjuras, ¿Qué te parece el movimiento literario en Chile?
Hay como un ansia por ganar. De ver la literatura como una carrera. Como Los Autos Locos, ese dibujo animado. Entrega una señal refuerte que es que el que va con malas ganas puede que punteé la carrera pero no va a ganar. Me sorprende que la literatura sea una carrera de largo aliento. Pero hay gente que inventa huevás para cagarse a otras personas.
- Retomando lo de las cosas penosas que son cómicas, como el Premio Nacional de Literatura…
El premio nacional es una pelea de viejos. Con chistes viejos y técnicas muy viejas. Es premio y como todo premio es político.
- Al final es puro lobby.
Claro, lo va a decidir la autoridad de turno que es el Ministerio de Educación y listo. Como te dije, al final, es un premio político... Una lata, pero así es la huevá.

Gónzalo León Ha publicado "Orden y Paria", "Pornografíapura" y "Punga", recientemente por Ediciones La Calabaza del Diablo. Actualmente escribe crónicas en el diario La Nación Domingo. "Punga" se encuentra en todos los locales de Feria Chilena del Libro, Metales Pesados, Takk, Qué Leo, Nueva Altamira y Crisis de Valparaíso.

La entrevista se encuentra publicada en www.paniko.cl

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