Críticas a Punga

Aquí se encuentra reunida las críticas de este libro publicado por Ediciones La Calabaza del Diablo, a mediados del 2006.

Saturday, August 19, 2006

El punga de león

Escrito por Carmen Sepúlveda en La Nación Domingo (25/06/2006)

Esta es una de esas columnas que si la hubiese escrito el 2004 sería demoníaca, pero el tiempo tiene esa gracia: ayuda a superar los prejuicios, descubrir a las personas y a las buenas plumas cuando se es fanática de buscar textos provocativos. Mi editor, coordinador, grupo, quien me dirige o quien sea, me mandó a cubrir el lanzamiento de “Punga”, cuarto o quinto libro de Gonzalo León, y lo peor es que se adicionaba un elemento: los chicos del Arcis le harían una funa. Funa a León, qué horror, estaré ahí sin falta, me dije. Pero, ¿quién funa avisando que funa?¿Quién es este Gonzalo León?, se preguntarán quienes por primera vez lean este diario. León es un porteño de esos bien frenéticos que buscan sobrevivir de la escritura y cuenta la historia de que de tanto buscar encontró un día a alguien que lo escuchó. Ese alguien era editor de La Nación Domingo, también porteño. El puerto los unió y desde ahí este grandulón ganó tribuna. Mandaba sus textos semanalmente, se inventó una sección denominada “A sangre fría” y así se convirtió en nuestro Truman Capote que no sólo observaba, sino que vivía cada una de las historias. Entiendo-que-el-diario-tenía-que-vender. Hum.
Por mi parte les puedo decir que no sabía de León antes de leerlo, la primera vez fue con el cuento de las viejas putas de calle Esmeralda, un texto que paralizó mi sensibilidad. Fue ése el que me mostró a un hombre medio loco, medio marginal, niñito bien perdido, freak, bisexual, gay no asumido, híbrido, pero de maldito nada, por eso lo leí. Sin embargo, desde ese momento decidí no saludarlo más por el asco que me generó. Suficiente me era con Spiniak para agregarle más cosas feas a mi mate, pensaba en esos tiempos. Si el periodismo puede llegar a ser limpio, por qué mis compañeros se empeñan en hacer una mierda de todo esto; poco faltó para que regalaran en el periódico caca seca como abono natural. ¡Dios mío! Bueno, pero ahí estaba León con sus propuestas de temas.Créanme, cada vez que lo veía en pautas me lo imaginaba saboreando las encías de las viejas prostitutas y era cerdo, qué atroz, y ahora que lo recuerdo me vuelve a dar el asco. Porque una cosa es pagar por sexo, otra es tener mal gusto, pero otra cosa es el morbo. Mi morbo, su morbo, el morbo de todos, y yo no quería enfrentarme con eso.Con esas náuseas, un día lo vi sentado en la calle fuera de El Toro, dejé hasta de comer, incomprensible era el comportamiento de este personaje. ¿Por qué se sentaba en el suelo si podía estar comiendo mariscos bien sentado? Pero no, él estaba ahí y yo hacía como que no lo conocía. Otra instancia donde me lo topé fue en el cumpleaños de un periodista amigo, León llegó y, tate, se mandó el pastelazo: le agarró el culo a una de las periodistas invitadas. Todo mal. ¿Por qué lo hace?, era la eterna pregunta que me hacía sobre él. Hasta que un día, solos, en la mesa de la sala de reuniones, conversamos; él me dijo que no sabía qué hacer con una mujer que se le había instalado en casa; yo lo escuché y me interesé: este hombre sale con mujeres y tiene casa. Sí, pero ella es bisexual y trotskista, me respondió. Ya, no importa, le dije. ¿Qué harás? No sé, poh, me respondía con cara de complicado. Desde ese minuto creo que lo miré distinto. Este hombre siente. Es un niño, que se desnuda en la playa sin sacarse las zapatillas porque tenía un dedito de más. Ternura era él en completo. Desde ese minuto lo defendí siempre.Ahora, en el lanzamiento de “Punga”, se ve impecable. La presentación estuvo a cargo de Gonzalo Oyarzún, director de la Biblioteca de Santiago, y Ramón Díaz Eterovic. León necesita ir al baño. Okay, vaya al baño. Álvaro Hoppe, fotógrafo amigo, quiso ser uno más de los presentadores, se disfrazó en el escenario, habló rápido como viejita y condecoró a su partner hijo ilustre de Santiago. Oyarzún define lo que es ser punga: ordinario, picante, etc. Cuado lo dice, un grupo de jóvenes alternativos se incorpora en el auditorio, serán los del Arcis que vienen a funarlo, me pregunto. Me da nervio esta situación. Si le hacen algo a León, saltaré como pantera. Oyarzún continúa: a León se le descubre. ¿No güéi?, refuta el escritor-periodista. Y se toquetean ambos.
Ramón Díaz Eterovic pensó que el libro se titulaba pulga. Define a León como escribiente múltiple porque un día puede estar frente a una niña que está a punto de abortar, otro tomando Cialis y otro siendo una víctima. Todo es posible en él. Finalmente, León sin tartamudear dice que escribe a partir de una construcción, que es más exagerado en el papel. Que su vida no es tan power como muchos creerían. Le creo; en primero fila, una mujer lo mira con ternura, una de sus fans que hoy ama ver el lanzamiento de “Punga”. Es la trotskista, la que nunca más salió de su casa.

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