Críticas a Punga

Aquí se encuentra reunida las críticas de este libro publicado por Ediciones La Calabaza del Diablo, a mediados del 2006.

Saturday, August 19, 2006

Gonzalo León, mi héroe

Escrito por Fernanda Donoso (07/07/2006) en el diario La Nación

Debería decir “Gonzalo León, mi héroe”, pero sería demasiado estilo León. En “Punga”, su último libro, no se detiene ni frente a un casting de Carlos Pinto. Aunque no lo contrataron de extra, ese día le ofrecieron un papel (un millón y medio de pesos mensuales) de activo o pasivo en un trabajito sexual. Como tiene orgullo, humor y pega, el cuero no le dio para tanto. Intentaba entrar a varios oficios chantas, incluso al de peluquero evangélico sin experiencia, sólo para escribir uno de sus reportajes de La Nación Domingo, que aparecen coleccionados aquí, en una secuela híper divertida.
León tiene un humor inclasificable de imitador de periodista avezado, de parodia de cronista de sucesos. Y una manera exacta de decir mi chofer, mi fotógrafo, mi chica trostkista (que al principio era mi chica bisexual). Como buen periodista local, sale a reportear la ordinaria realidad chilena, y aunque esté en la noche de las Chillán Ladies, o en una celda de la Capitán Yáber, logra parecerse a su admirado Kennedy Toole en “La conjura de los necios”.El mismo se retrata parecido: gordo, con lentes y dientes chuecos. También se parece al Gordo y al Flaco, y a otro periodista-escritor de cuidado: David Foster Wallace. Lo suyo es un talento con fenotipo. Como hablante lírico, León no vale nada, y escribe prosa porque como todo escritor intentó ser poeta. Ahora es notable ver lo que hace con lo que no hace: por ejemplo buscar a Pinochet en la calle Málaga, en La Dehesa, en su Fundación, en un viaje de una tarde en radiotaxi, del que se desliza con valor -hay que reconocerlo- para sostener con sus admiradores y sirvientes, los diálogos más suaves: “-Busco a Pinochet. El tipo sonríe. -No le puedo dar “esa” información. -En la otra entrada me dijeron que usted podía darme “esa” infomación”.
León se arriesga sin cruzar el río: desde la orilla, se ríe con ganas. Pelado a los lados y con un mechón sobre la frente, vestido con esfuerzo, después de todo, lo hizo: “Viajé desde Viña del Mar hasta el mítico Cumpeo. Estuve con políticos y prostitutas viejas, ¡escuchen bien!, sólo para probar un Viagra. Leí en un módulo de Colina 2, bajo la atenta mirada del peruano que asesinó y violó a unos chilenos en el norte. Caminé en procesión a Lo Vásquez durante diez horas”. “Y por sobre todo -sobregirándose- escribí literatura de urgencia”.

“PUNGA”
Gonzalo León
La Calabaza del Diablo
Santiago, Chile, 2006,
144 páginas

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